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  • Nita Gutiérrez

Nutrirnos para relacionarnos desde el corazón




Una de las fortalezas más importantes que brinda la autocompasión es la capacidad de cuidar a los demás sin perdernos a nosotros mismos. Ya seamos cuidadores profesionales o cuidadores de seres queridos, el estrés y el agotamiento a menudo acompañan nuestro buen trabajo.


Aunque este fenómeno a menudo se llama "fatiga de compasión", la compasión no es agotadora. Es la angustia empática la principal culpable. Nuestros cerebros están diseñados para sentir las emociones de los demás a través de nuestras neuronas espejo, por lo que cuando estamos en presencia de personas con dolor, sentimos ese dolor en nuestros propios cerebros, literalmente. Si a esto le sumamos el estrés y el caos que suele acompañar a la prestación de servicios, especialmente las personas que trabajan en el área de la salud mental, tenemos un gran reto, pero también los recursos internos para el agotamiento.


Es crucial que los cuidadores aprendan a validar y sentir compasión por su propio estrés y dolor empático para que puedan tener los recursos para continuar ayudando.

El mundo emocional es muy particular para cada uno. En ocasiones escapamos del malestar emocional trabajando más, pero igual nos sentimos ansios@s, cansad@s, sol@s, aburrid@s, para cada cual es lo suyo. En otras ocasiones, nos encontramos comiendo más cuando estamos cansad@s, porque no atendemos esa necesidad del descanso, del autocuidado, y lo tapamos con el alimento. Tú y yo podemos hacer todo lo posible para ayudar, pero debemos dejar de lado la ilusión de que somos superhumanos que determinan lo que sucede.


Para soltar, la ecuanimidad es nuestra aliada. La ecuanimidad es el entendimiento de que no tenemos el control de si aquellos a quienes cuidamos mejoran o no. Y esta comprensión es clave desde la mirada del Mindfulness. A través de esa mirada mindful podermos acoger con amabilidad lo que hace que me genere contracción o molestia y nutrirnos para relacionarnos desde el corazón.


A través de esa mirada mindful podermos acoger con amabilidad lo que hace que me genere contracción o molestia y nutrirnos para relacionarnos desde el corazón.

La investigación muestra que las prácticas contemplativas utilizadas mientras se cuidan a otras personas que sufren, no solo reducen el agotamiento, sino también pueden ayudar a nuestros pacientes.


Por lo general, trato de recordar que la resonancia empática va en dos sentidos, y aquellos a quienes cuidamos captarán nuestro estado mental más tranquilo y compasivo a través de sus neuronas espejo y se beneficiarán de nuestra presencia.


Que tú que estás leyendo tengas el cariño de aprender lo que necesites para beneficio de ti mism@ y de los que están a tu alrededor.


Un abrazo

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